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Laura Gomara: “He aprendido mucho de mis alumnos”

 

Sábado, 21-07-2018  Mayte Bonilla Castro   Jose Ramón Vera
Foto: Guiomar González

Nos acompaña hoy Laura Gomara, autora de la novela Vienen mal dadas, publicada por Roca Editorial.

¿Eres de las que escriben desde niña?

Escribo desde adolescente, desde los doce años o así. Escribía escenas, desahogos… Esas cosas. Muchas veces me vienen alumnos que me dicen que escriben ese tipo de textos. O sea cosas más para mi. En serio no me lo planteé hasta la universidad, pero no sabía qué historia contar. Tenía miedo de hacer un tostón. Empecé varios proyectos, y después no fue hasta que empecé a escribir sobre Barcelona que fui capaz de terminar la novela, Vienen mal dadas. Me faltaba conocer el sitio para contar lo que quería contar.

Cuando ya tenías la historia que querías contar y la escribes, desde que acabas la novela hasta que se publica, ¿fue un periplo duro?

Había un plan. Había empezado varios proyectos, pero no había acabado ninguno, porque al fin y al cabo, ¿quién te obliga? Entonces me presenté al premio LH Confidencial porque pensé que tenía posibilidades. Hice un análisis de premios y vi que este sí. Como estaba escribiendo una novela que tenía parte de novela negra y mucha crítica social, dije: “vale, voy por este premio.” Así ya tenía una fecha límite. Por lo que la acabé y me presenté. Estaba terminada, pero no todo lo acabada que debía estar. Eso lo veo ahora. Y no gané. Ganó Indómito de Vladimir Hernández. Me ganó con todas las de la ley porque es un novelón. Pero recibí una carta de la editora justo antes de que se fallara el premio, que me decía que me la querían editar. Les había gustado y había quedado segunda. Luego vino el periplo editorial, porque no firmé en enero… Al final no firmé hasta el verano. Y no se publicó hasta septiembre. Así que todo esto fue tiempo, pero es normal. Es lo que siempre le digo a mis alumnos que no es encontrar editor y publicar. Una novela, desde que tú la acabas hasta que se publica pasa un mínimo de dos años.

9788416867141

En esta novela, Vienen mal dadas, hablas de Barcelona, de la crisis… pero con una protagonista femenina un poco diferente. Háblanos de ella.

No sé si fue la intención. Hice una protagonista femenina porque la génesis de la novela fue por una historia que me pasó a mí. En la primera escena de la novela, Ruth está en un centro de estos… de depilación, porque le habían regalado un bono. No tiene nada con qué pagar en ese momento. Con la crisis eso me pasó a mí, como a todo el mundo, supongo. De ahí surgió la idea de Ruth. Después se fue liando la historia, y a posteriori me di cuenta de que Ruth es una especie de anti-femme fatale. Si miras las novelas negras clásicas siempre tienes a esa femme fatale, que por cierto yo nunca la entiendo. Es un personaje muy críptico, muy raro. Luego me di cuenta de que era una historia diferente. Es que la historia que yo quería contar era esto. En este momento, no podría escribir una historia de detectives clásicas, con policías y eso. Lo he intentado, pero no podría. No me sale. Es una protagonista femenina que no es inspectora, ni femme fatale, sin esos clichés. Han abierto muchas puertas inspectoras como Petra Delicado, pero  dije vamos a hacer protagonista a una mujer normal; que no sea ni la “supermente” criminal ni policía, porque, a ver ¿cuantos de aquí somos policías?

Hay una frase en la novela “la esperanza es uno de los grandes males del mundo” ¿Así ves el panorama?

Es que ella está muy hundida, Ruth está muy mal. Lo está pasando fatal. Ella tiene dos opciones cuando empieza la novela. No se aclara del todo, eso el lector lo tiene que ver, pero tiene dos opciones, tira para adelante o se suicida.

No se podría definir tu obra simplemente como novela negra porque tiene otros matices, ¿cómo la definirías?

Siempre está el debate de qué es novela negra. Siempre me preguntan, ¿qué es novela negra? No lo sé. Lo que me dijo Blanca Rosa, la editora, es que no la había puesto en la colección de Novela negra, lo había puesto en la colección de Narrativa. ¿Es novela negra porque hay crítica social? Sí, pero luego hay novela negra que no tiene crítica social, que dices bueno. ¿Es novela negra porque hay crimen o es novela negra porque hay ciertas estructuras como atracos, robos, bandas organizadas? Todos esos elementos son de novela negra, pero después depende de a quién le preguntes te dirá que lo es por la crítica social, o lo es por el crimen o lo es por el tono.

Como profesora de escritura, ¿crees que eso te ha ayudado o te ha perjudicado al quitar espontaneidad a tus textos?

Qué buena pregunta. No lo sé, porque creo que las dos cosas. Creo que me ha ayudado mucho. Cuando comparo mi escritura anterior, he encontrado muchos fallos con mis alumnos. Yo he aprendido mucho de mis alumnos. He aprendido mucho leyendo a los demás y estudiando para poder dar las clases. Creo que ha hecho que la novela sea legible, que el lector la empiece un día y la acabe en tres días. Cuando te dedicas a corregir prácticas, y ves los típicos errores, intentas no repetirlos. Pero también me han dicho… Me dijo Alejandro Basteiro, que es un escritor de Gijón, que se nota que soy profesora porque eso me encorseta. Que eso de dar clases encorseta un poco mi tipo de narrativa, que la hace menos experimental, podríamos decir. Bueno, vale. Creo que tiene razón. Alejandro es uno de los mejores críticos que he tenido de la novela. No lo veo como algo malo, pero, sí, está ahí. Pero ésto me ha hecho publicar rápido en una editorial como Roca.

¿Qué consejos darías a un escritor que cree que tiene la novela terminada ? ¿Qué errores se cometen a la hora de presentar la novela?’

Yo le aconsejaría primero, si está muy seguro, muy seguro, que la pase a varios lectores cero que no le quieran. Que no sea de su entorno directo, porque evidentemente a tu madre le va a gustar la novela. Y si todo el mundo le dan positivo, ya puede ir adelante a hacer las correcciones tipográficas. Y ya puede ir adelante a presentarse a un premio, o hacer una propuesta editorial, para enviarlo a un editor o a un agente. Pero si uno solo de los lectores le da un no, tiene que pasar por alguien que la corrija, que haga un informe de lectura y vea qué fallos hay. Gente que ha publicado mucho hace esto. Tiene gente que le ayuda… Es un editor de mesa al final, que es una figura del mundo editorial, pero que ahora cada vez hay menos. Sigue habiendo, sí. Hay editores que te dicen: “no, yo sigo teniendo.” Pero luego ves a otros que no. Yo tuve editora de mesa. Tuve a Esther Aizpuru que es la leche y me ayudó muchísimo. Hay quien dice que “yo mandé la novela y me la enviaron de vuelta a la semana con la corrección tipográfica hecha”. Eso no es una corrección. Lo siento, eso es una corrección tipográfica, no es un editing. Yo le recomendaría que encargara un informe.

¿Qué piensas de las nuevas tecnologías a la hora de ayudar o perjudicar a un autor novel?

Es una cuestión de expectativas. Si subes la novela sin hacer nada por ella y esperas que sea un bombazo, te llevarás una hostia, vamos. Porque no lo será. Eres un granito de arena en Amazon. Pero me gusta que haya autores que han decidido no entrar en el circuito editorial o ser híbridos y que puedan trabajar la novela por su cuenta, pero es un trabajo como mínimo de media jornada. Porque crear el círculo de gente… Pienso en Monica Gutierrez, una amiga escritora, que es híbrida, publica en Roca y se autopublica pero tiene un trabajo de años detrás. No es llegar allí… Es un trabajo que si te gusta… Si te gustan las redes, tener un blog, está bien. Pero yo sería incapaz.

¿Qué proyectos tienes? ¿Trabajas ya en alguna novela o estás descansando?

No, qué va. No me gusta estar sin escribir. Me vuelvo un poco loca. Justo cuando acabé la otra, empecé esta. Pero la llevo arrastrando tres años. Porque la otra, entre que la acabé y se publicó pasaron tres años. Así que la he podido escribir muy a trozos. Ya está acabada y lista para enviar a la editorial. Trata de una carterista. Sí, una carterista un poco pija. Es una chica de clase media. Sus padres son funcionarios en Sants sin ningún problema, pero ha decidido que se va a dedicar a robar carteras a turistas para llevar el estilo de vida que desea llevar. Es como el reverso, la otra cara de la moneda de Ruth Santana. Totalmente diferente.

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1 reply »

  1. He aprendido mucho con esta entrevista. A Laura se le nota un gran bagaje y lo que dice, además, nace desde la humildad, y eso es muy bonito. Decir que un profesor también aprende de sus alumnos.
    Espero que vaya abriéndose paso poco a poco en el mundo literato y cada vez veamos más novelas suyas.
    Abrazos.

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