Presentamos

Andrés Hernández: “La literatura nos habla siempre de la vida”

Miércoles, 01-05-2019               Mayte Bonilla Castro

En esta ocasión, el resistente Andrés Hernández Rabal viene a presentarnos su nuevo recopilatorio de relatos, Universos Adyacentes.

Universos Adyacentes es un nuevo libro de relatos, ¿lo prefieres a escribir novela?

Me siento más cómodo en la narrativa breve. Hay quien cree que una novela es más dificil de escribir que un relato, pero yo tengo mis dudas. La novela requiere, evidentemente, un proceso mucho más laborioso; pero concentrar en pocas páginas los elementos suficientes para que la historia quede resuelta y los personajes cobren vida, no creo que sea más sencillo. Además, soy amante de la obra de los grandes autores de cuentos (los grandes cuentistas): Kafka, Borges, Chejov… También considero que algunos libros de gran tamaño contienen a menudo muchas páginas prescindibles. Tolstói o Hugo, por citar algunos ejemplos, podían permitirse escribir historias muy largas; pero no todo el mundo es Tolstói o Hugo.

En algunos de los textos encontramos una cierta “preocupación”, por decirlo de alguna manera, por la deriva de la cultura y la sociedad, de la civilización occidental en general, ¿tan mal vamos?

Yo tengo una cierta tendencia al pesimismo (tal vez he leído demasiado a Cioran y a Camus), y veo con preocupación cómo sibilinamente nos están imponiendo unos determinados valores que se nos dictan desde una supuesta e inapelable superioridad moral. También observo una tendencia a despreciar los valores de nuestra civilización y a analizar el pasado con criterios del presente, algo que me parece de una gravedad extrema. Y en cuanto a la educación, me preocupa que preparen a los niños para desenvolvesre en un paraíso imaginario, evitando cualquier cosa que pueda causarles  frustación; de modo que, llegados a la edad adulta, cuando la realidad les explote en la cara, no dispondrán de herramientas para enfrentarse a ella adecuadamente.

Las relaciones humanas también es otro de los temas predominantes en tu obra, ¿es algo buscado?

Portada UniversosLa literatura nos habla siempre de la vida, y la vida es la interacción entre individuos. En el título elegido para este libro no me refiero al universo desde un punto de vista astrofísico, sino a ese universo que cada persona alberga en su interior y la hace única. Cuando ese universo, en el sentido que he explicado, entra en contacto con otro universo adyacente, es decir, con otro individuo, la relación es siempre compleja y nunca sabemos adónde nos conducirá: a la empatía, al amor, al odio, a la indiferencia… Jugar, especular con esas sensaciones, es la base de la literatura.

¿Qué puedes decirnos de cómo reflejas en tu obra tu particular sentido del humor?

Siempre me ha gustado reírme de todo y de todos, incluyéndome a mí mismo. En mi caso, la ironía y la socarronería son los recursos humorísticos que utilizo con mayor frecuencia cuando escribo, aunque también uso uno menos habitual: la pedantería. Me encanta explicar una idea absurda, incluso una gilipollez absoluta, utilizando un lenguaje grandilocuente; lo cual tiene sus riesgos, ya que puede haber personas que no capten la ironía y me consideren un burdo imitador de Borges.

También criticas lo políticamente correcto. ¿Qué opinas de esta tendencia?

Sólo con oír la pregunta me estoy poniendo de mal humor. No lo tomes al pie de la letra (risas). Odio profundamente el eufemismo, el no poder decir lo que se piensa para evitar que los microdérmicos (palabra de mi invención para referirme a las personas que tienen la piel muy fina), se sientan ofendidos. Nos están imponiendo una censura, también sibilinamente como dije más arriba, desde esa supuesta superioridad moral a la que también hice antes referencia, y la estamos aceptando sin rechistar. Además, el censor moderno dispone de un ejército poderosísimo y sin coste alguno para las arcas públicas: los opinadores de las redes sociales. A un cómico, un escritor o un dramaturgo, más le vale ceñirse a los dictados del censor si no quiere ser linchado en las redes por esos anónimos guardianes del nuevo orden. Es algo que me indigna.

Muchos de tus relatos versan sobre arte, ya sea música, pintura, literatura… ¿A qué se debe?

El arte es un potencial exclusivamente humano e inexplicable mediante mecanismos racionales. Es ir un paso más allá de la razón, un lenguaje que no va dirigido al cerebro sino al alma. Que unos sonidos bien armonizados, o unas pinceladas en un lienzo, o las páginas de un libro lleguen a penetrar en nuestro espíritu y a conmovernos, es un fenómeno extraordinario. Pensar en un mundo en el que no exista el arte me produce escalofríos.

Este es tu tercer libro. ¿Notará el lector una evolución en tu estilo?

Sin duda. Hace poco tiempo que escribo y no me atrevería a decir que tengo un estilo propio, pero sí que los relatos de este libro son, en general, más complejos tanto desde el punto de vista argumental como del estilístico; aunque también me tomo alguna licencia e incluyo alguno que es una especie de humorada, más ligero y frívolo que el resto.

¿Algo más que quieras decirle a nuestros lectores?

Pues me gustaría animarles a buscar nuevos talentos en las redes, autores que no están en los circuitos editoriales tradicionales. Requiere un trabajo de criba, pero se pueden encontrar sorpresas muy agradables. Y también quiero añadir que el día que se publique esta entrevista y el siguiente, podrán descargar gratis mis Universos Adyacentes en Amazon.

 

 

 

 

 

 

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3 replies »

  1. Quizás también sea una pesimista, pero estou muy de acuerdo con eso de que actualmente hay una supremacía moral que todos debemos acatar a no ser que se quiera ser linchado gratuitamente en las redes. Antes, cuando era niña, allá en los ochenta, había programas tipo La clave, en los que se debatía, en los que la gente opinaba y explicaba los diferentes puntos de vista. Se promovía el respeto y la comprensión, nadie “ganaba” debates, porque los debates no se ganan, su finalidad es compartir distintas posturas; hoy en día o sigues la senda o se te niega incluso el respeto, ya no digamos la libertad a pensar diferente. Nos acercamos a una dictadura de lo moral.

    Creo que escribir relatos es muy complicado, en mi humilde opinión, más que una novela. En la novela puedes extenderte todo lo que deseas, en un relato tienes que ser un maestro de las palabras, contar mucho con poco. Y dejar huella.

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